 - Last login: 20 hours agoDownRemedyLane
- Asenath is a 20 year old woman in a relationship from Rosario, Argentina.
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"Ph'nglui mglw'nafh Cthulhu R'lyeh wgah'nagl fhtagn"
Que no está muerto lo que puede yacer eternamente, y con los evos extraños aun la muerte puede morir"
H.P. Lovecraft ♥
Sane ego te vocavi. Forsitan capedictum tuum desit...
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Jul 15, 4:34pm
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¿Nunca preguntaste por qué
la muñeca de porcelana
es siempre de porcelana?
¿Por qué nunca llora,
por qué nunca ríe?
¿Por qué la muñeca de porcelana,
tersa, letárgica, inmutable,
nunca pregunta por qué,
como el inquieto niño que la mira?
¿Por qué, tu, niño,
no dejas de hablarle,
a pesar de que no te oye?
La muñeca de porcelana,
no es más que eso...
Pero veo que solo para mí.
La muñeca, hermosa y fría,
¿decidió ser muñeca?
¿La miras para saber si en algún lejano, antiguo día,
fue mucho más que la señorita quieta sobre la cómoda?
"La muñeca de porcelana es más interesante",
respondiste cierto día.
"A todas mis preguntas responde,
y todas las preguntas, puede responderlas,
porque toda su aura es el oceano,
que observa todo el día,
a travéz de la ventana".
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Jul 15, 4:33pm
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"Pensamientos que no reconozco como naturales de mí"
Creí que era una infame locura,
la distorsión de las imágenes
predeterminadas por mi mente.
Las prejuzgue e intenté matarlas...
...pero fue en vano.
Sucios, ominosos,
vanos e incesantes,
pensamientos que revuelven
la cordura, la moralidad
y aquello que parecía correcto en mi ser.
¿Me estarán pervirtiendo?
NO! Yo siempre me sentí así,
solo que atraída por ilusiones,
mentiras sutiles casi realistas.
Los pensamientos,
-lujuriosos pensamientos-
que debaten mi destino,
y el de mi integridad física...
Cuan deseables pensamientos,
cuan perfectas imágenes de deseos desenfrenados.
Cuan loca estáis volviéndome, que ya ni mis propios pensamientos reconozco como propios...
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Jul 8, 11:55am
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The Hollow
Run desire run
Sexual being
Run him like a blade
To and through the heart
No conscience
One Motive
Cater to the hollow
Screaming feed me here
Fill me up again
Temporarily pacify this hungering
So grow
Libido throw
Dominoes of indiscretions down
Falling all around
In cycles
In circles
Constantly consuming
Conquer and devour
Cause it's time to bring the fire down
Bridle all this indiscretion
Long enough to edify
And permanently fill this hollow
Screaming feed me here
Fill me up again
Temporarily pacifying
Feed me here
Fill me up again
Temporarily pacifying
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Jul 8, 11:51am
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Despertó con su peso en el pecho, sintiendo su humedad, y con la respiración caliente pero armonizada en el cuello. Se sintió molesto; no era su comodidad, y vio todo su cabello dulcemente esparcido sobre su pecho, y no le produjo ni la más mínima sensación en un principio.
La ola de pensamientos había vuelto, sin ser del todo bien recibida. ¿Vendría la depresión, la sensación de que había cometido un error? ¿Vendría la artillería de recuerdos punzantes? Solo se reflejó el largo y moreno cuerpo que yacía sobre él en sus ojos acuosos.
Había conocido a esa testaruda niña hacía un par de semanas, y había tratado de ignorarla a pesar de su encanto. Parecía totalmente ajena a la crueldad y al gris mundo.
Su complicada línea de pensamiento no entendía a veces de qué se reía, y tal vez no creía en todas sus tontas palabras. En el fondo, casi la odiaba por ser tan vivaz, y envidiaba su felicidad, como se envidia algo que pocas personas pueden tener, y más aun, conservar.
Pequeña, gritona, desalineada... Era a quien nunca habría prestado atención. Había estado tomando una gaseosa en la barra del bar que solía frecuentar cuando estaba desanimado; allí, echado cómodamente en el sillón de cuerina rojo, con las luces bajas relajándole los ojos, y un whiskey con hielo en la mano, se sentía en su pequeño y momentáneo paraíso perfecto.
Ella había llegado a preguntar si estaba solo, y por qué estaba solo, si su novia lo había dejado y si estaba triste. No solo no se callaba, sino que no tenía nada de tacto.
Pero era muy bella. Tal vez una nueva chica para su colección. Dudo de sus capacidades.
Después de un rato se mostró a sí misma como una gran observadora, y permaneció callada mientras él contestaba a sus preguntas, y entablaba una agria pero fluida conversación; pero esto no salió a la luz de su mente hasta el otro día, mientras miraba sintiéndose desgraciado el monitor de su portátil, y un cursos titilante que lo acusaba de no estar listo para empezar a tipear. No sabía si había sido lo correcto, pero simplemente había terminado su whiskey aguado de un trago, de parado y se había ido, sin decir más, esfumándose más allá de la esquina, entre la niebla de la madrugada. En eso había terminado su noche, y lo único que había dejado atrás, según creía, había sido un dolor de cabeza.
Se equivocaba.
La volvió a ver al tiempo, en el mismo bar. Esta vez, él la miraba de reojo, mientras ella tomaba su gaseosa en el sillón, con los ojos brillantes perdidos en la penumbra. Él desviaba su mente y sus palabras hacia ella, volviéndose más silencioso, y hundiéndose más en sus propias sombras, mientras sus amigos, uno a uno se iba yendo.
Otra vez sumido en sus sombras, su soledad, y su sinfín de resentimientos hacia su propia vida. Todo fue como siempre había sido, como siempre en sus remolinos de alcohol, lágrimas, sangre y veneno. Hasta que sintió las dos pequeñas manos entre los pliegues de su camisa, y una voz dulce y somnolienta preguntando si estaba ocupado, otra vez, si estaba solo, si se podía quedar con él.
Y se quedó con ella.
Y ahí estaba, sintiendo su piel suave, más suave que la de cualquiera de las mujeres que recordara. Su calor, sin ser abrasante, lo abrazaba. Su humedad le recordaba una completa variedad de fantasías que le había dejado cumplir, y que con gusto le había regalado. Sus cabellos no hacían más que recordarle una belleza y una inocencia que él había perdido, que ahora lo seducía en su reflejo en ella. Su respiración pausada, acompasada seguía los latidos de su corazón, y no entendía si era todo un truco.
No necesitaba nada más.
Ella podría llenar los vacíos.
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Jul 8, 11:49am
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Pena de Muerte
Es muy sencillo tener la voluntad de encerrarse en su propio mundo cuando uno cuenta con la llave de salida al alcance de la mano.
Me voy dando cuenta como las personas como yo se acercan a la demencia, juegan a la demencia, peligrosamente cerca de un precipicio.
¿Qué pasaría si no salgo más de la cárcel de mi propio mundo?
Estaría más allá del ciclo, sin llegar al suicidio. O más bien sería el suicidio de la mente, en algún sentido. Estaría más allá del bien y del mal, más allá de la bestia, de los latidos, y de las voces de las personas reales. No reconocer la realidad también entra en ese grupo. Y si seguimos esta línea de pensamiento, llegamos a la conclusión de que el que "no quiere reconocer la realidad" es un pseudo-encerrado.
El que se encierra en su propio mundo definitivamente pasa a otra realidad, con su propia gente, con sus propias voces, con las conductas que desea recordar, y demás. Todo lo que alguna vez revistió su mundo propio es ahora su realidad; superpuso ambos mundos y los fundió en uno.
Es uno de los finales felices que puede contarnos la demencia.
Mis vaticinios cuentan que ese será mi final.
En definitiva, es de las penas, la que pagamos más barata; solo para nosotros. Uno encuentra que quedó varado, sin salida, en su propio mundo. Después de todo, todas las noches de su vida durmió en su calor, lo construyó con dedicación; debería ser el mejor lugar. Debe uno tener todo al alcance de la mano. Habla con quien quiere, donde quiere, no debe soportar las injurias del mundo común, y hasta puede juntar los personajes y las épocas más remotas en una sola conversación. ¿Qué tal un Carlomagno, en medio de un campo de batalla agotado, hablando sobre mujeres con un Bush que no deja de escribir notas en su celular?
No me asusta la idea de terminar mis días en un remolino de objetos, tiempos y personas que se saludan al pasar. No más caras genéricas, no más habladurías inútiles, no más mundo común.
Igualmente, todo tiene su pequeño precio; todo en la vida lo tiene. No más creación de recuerdos, no más personas nuevas; el fin de la renovación.
Aquí quería llegar. La demencia, con cualquiera de sus caretas, lleva al fin de lo nuevo, de la creación, de la innovación.
Supongo, entonces, que terminaré por aburrirme de la demencia.
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Jul 8, 11:49am
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Encerrada
Una vez más me hundo en los más insondables pozos de mi mente, a buscar motivos, razones, algo que me explique porqué, algo que me justifique esta horrible enfermedad de la memoria que tiene por síntomas la melancolía, la remembranza, el remordimiento, la culpa, la confusión.
"Son cosas de la vida", "Todos tenemos problemas" Ah... es a veces tan deliciosa la agonía de los recuerdos, que no puedo entender a las personas que se contentan con eso. Sí, es cierto que todos tenemos problemas; gracias a ellos, o, mejor digamos, es por ellos por los que todos tenemos ese gustito raramente dulce de la desilusión, del desencanto.
Se podría decir que cada éter de ese no se qué en nosotros forma una ilusoria bestia enorme, triste, que actúa de motor para que las demás ilusiones, sueños e incluso, una porción de felicidad se mantengan en movimiento. Esto no es más que una platónica forma de explicar por qué caprichosamente, cuando perdemos una ilusión nos aferramos a otra con más fuerza, o nos refugiamos en los brazos de alguien que hace nacer una nueva, sea un sueño de cambio, una ilusión de amor, o simplemente, una esperanza para seguir con vida.
Así que pues, por más pequeño e inofensivo, o enorme y agresivo pedazo de nuestro mundo que enviemos a la bestia, recibiremos siempre tontas nuevas esperanzas, que maduraran y serán reales, o caerán en el olvido, pero que harán que nuestro pequeño no sé qué actúe en su ciclo, casi como los latidos de nuestro corazón, con una pequeña explosión y un silencio, una pequeña explosión y un silencio, explosión, silencio...
Siempre me dio curiosidad intentar comprobar qué pasaría si se rompe el ciclo, pero me rehúso a probarlo, porque existe en mí el leve presentimiento que el resultado se llame suicidio.
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Jul 8, 11:40am
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En mi vida pasó algo curioso. Supongo que algún karma, algún genio astral actuó sobre mí y me hizo feliz. Terrible, supongo. No es que sea malo ser feliz, pero después del monologo sobre la bestia, se entenderá que no es bueno ser "del todo" feliz. Se puede ser muy feliz igual, pero por algo tenemos memoria. Y si no tuviéramos memoria, allí residiría el drama; no es fácil asimilar una realidad tan fría, tan fáctica, como esta. Pero en fin, no se puede y ya. Uno se vuelve un autómata de los buenos pensamientos y recae, simplemente porque su mente corre desesperada en círculos buscando algo que analizar, algo con qué entretenerse y, automáticamente, solito vuelve el drama. Hay que remitirse, para los escépticos, a los simples temas que pasan por nuestra mente antes de dormir; sí, podemos pensar "qué felices somos", pero no durante horas, como los melancólicos, que anhelamos otras cosas, no como codicia, sino, como próxima meta, o como entretenimiento; somos personas extrañas. O como los reales codiciosos, que como ya subieron un escalón, piensan en una forma para llegar más rápido al que está diez más arriba. Horas de actividad mental que nos nutren de fuerzas que cada día nos llevan a hacer cosas con real entusiasmo. No nos conformamos con ser felices. ¿Será que soy una aburrida de la vida? Es cierto que me aburro fácilmente. Y estaba en esa parte de mi relato. Fui feliz, y me aburrí. Y forjé, a fuerza de ratos de insomnio una pequeña cárcel; usé todos esos recuerdos para revestir mi nuevo habitáculo. Y me encerré. Ciertamente, desde aquí, ver los procesos de la mente en cuanto a sentimientos negativos, es toda una experiencia. Cree en ella un estado de emergencia, y me aseguré de tener a mano la llave. Así es como puedo salir de mis recuerdos cuando lo deseo, y dejarlos allí, mirarlos desde afuera, y jugar a ser la extraña, a reírme de ellos, y divertirme a su costa. Después vuelvo, como uno vuelve siempre a la calidez del hogar, les pido disculpas, y me arropo con ellos. Muchas veces he llegado a preferir a la gente que está allí en la cárcel que a sus originales vivientes en el mundo común a todos. La gente de mi mundo, de mi cárcel, no es como yo quiera, sino como fueron alguna vez, mi mejor recuerdo de ellos.
Pero a pesar de todo esto, que suena a hacer lo que uno quiere, a estado mental de autoconveniencia, tengo que admitir que tengo miedo. Sé que si esta precaria estructura desaparece, si un lobo feroz sopla y se vuela, llegará algo que no podré manejar. En mi mundo todo lo manejo, y no me gusta el mundo por eso. No puedo hacer que la gente me quiera, me acepte, no me engañe. Además, el funcionamiento de mi mundo es poco espontáneo, no así su creación. Es como encerrar personas en un cuarto y ponerles hilos, para transformarlas en marionetas. Y lamento que esta analogía sea tan cierta. Pero no puedo negar que es un mecanismo de defensa.
¿Autoconfundirse es un mecanismo de defensa?
Parece ser que sí. Parece ser que me conformo con no reconocer cuál de las realidades es la real. El mejor escudo de la demencia.
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