Last login: 20 hours agoDownRemedyLane
Asenath is a 20 year old woman in a relationship from Rosario, Argentina.
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"Ph'nglui mglw'nafh Cthulhu R'lyeh wgah'nagl fhtagn"

Que no está muerto lo que puede yacer eternamente, y con los evos extraños aun la muerte puede morir"

H.P. Lovecraft ♥

Sane ego te vocavi. Forsitan capedictum tuum desit...

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Pena de Muerte
Es muy sencillo tener la voluntad de encerrarse en su propio mundo cuando uno cuenta con la llave de salida al alcance de la mano.
Me voy dando cuenta como las personas como yo se acercan a la demencia, juegan a la demencia, peligrosamente cerca de un precipicio.
¿Qué pasaría si no salgo más de la cárcel de mi propio mundo?
Estaría más allá del ciclo, sin llegar al suicidio. O más bien sería el suicidio de la mente, en algún sentido. Estaría más allá del bien y del mal, más allá de la bestia, de los latidos, y de las voces de las personas reales. No reconocer la realidad también entra en ese grupo. Y si seguimos esta línea de pensamiento, llegamos a la conclusión de que el que "no quiere reconocer la realidad" es un pseudo-encerrado.
El que se encierra en su propio mundo definitivamente pasa a otra realidad, con su propia gente, con sus propias voces, con las conductas que desea recordar, y demás. Todo lo que alguna vez revistió su mundo propio es ahora su realidad; superpuso ambos mundos y los fundió en uno.
Es uno de los finales felices que puede contarnos la demencia.
Mis vaticinios cuentan que ese será mi final.
En definitiva, es de las penas, la que pagamos más barata; solo para nosotros. Uno encuentra que quedó varado, sin salida, en su propio mundo. Después de todo, todas las noches de su vida durmió en su calor, lo construyó con dedicación; debería ser el mejor lugar. Debe uno tener todo al alcance de la mano. Habla con quien quiere, donde quiere, no debe soportar las injurias del mundo común, y hasta puede juntar los personajes y las épocas más remotas en una sola conversación. ¿Qué tal un Carlomagno, en medio de un campo de batalla agotado, hablando sobre mujeres con un Bush que no deja de escribir notas en su celular?
No me asusta la idea de terminar mis días en un remolino de objetos, tiempos y personas que se saludan al pasar. No más caras genéricas, no más habladurías inútiles, no más mundo común.
Igualmente, todo tiene su pequeño precio; todo en la vida lo tiene. No más creación de recuerdos, no más personas nuevas; el fin de la renovación.
Aquí quería llegar. La demencia, con cualquiera de sus caretas, lleva al fin de lo nuevo, de la creación, de la innovación.
Supongo, entonces, que terminaré por aburrirme de la demencia.